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ESTUDIANTES CON TDAH
Dr. Fernando García Castaño

El trabajo académico representa una de las áreas en que más deterioro puede causar el TDAH (trastorno de déficit de atención/hiperactividad).  El estudio requiere organización, planificación, autocontrol y concentración, que son precisamente las áreas problemáticas para las personas aquejadas por este trastorno.  Los problemas pueden presentarse a lo largo de todo el ciclo educativo, desde Kindergarden hasta el doctorado.

La forma en que afecta este desorden dependerá, naturalmente, de la edad del estudiante y, por lo tanto, de la fase educativa en que se encuentre.  Además, es importante entender que no se pueden establecer reglas generales, pues el perjuicio que puede experimentar una persona no tiene que ser necesariamente el mismo que reciba otra.  El trastorno es variado y se manifiesta de forma diferente en cada individuo.

En los niños que cursan los primeros grados, se registran a veces dificultades con el dominio de la lectoescritura.  Aparte del hecho de que pueden darse simultáneamente trastornos del aprendizaje, la impulsividad y el afán de proceder con rapidez les puede llevar a saltarse sílabas o palabras cuando leen y a confundir una palabra con otra.  La escritura puede ser irregular, con trazos imprecisos y renglones ondulados y desalineados.  La presión que se aplica al lápiz o bolígrafo puede ser muy intensa.  La velocidad con que escribe el niño puede conducirle a cometer errores de distinto tipo, como trazar mal algunas letras, omitir letras o sílabas o escribir una palabra por otra parecida.  El simple hecho de que estos niños aprendan, a través de un proceso terapéutico, a reducir la velocidad con que actúan y a esmerarse en lo que hacen, establece una diferencia notable en la calidad de su trabajo escolar.  Generalmente, no les falta capacidad, sino que les sobra velocidad.

La dificultad para concentrarse es otro factor que perjudica seriamente al estudiante.  Que el estudio requiere concentración es una verdad tan obvia que apenas si merece mención.  “Se distrae con una mosca que pase”, acostumbran a alegar los padres.  Cierto, sobre todo cuando se trata de las “moscas” que transitan por la mente con harta frecuencia.  Cualquier pensamiento interfiere fácilmente en el estudio, de manera que se interrumpe el flujo de actividad mental centrada en el tópico que se estaba estudiando y se suspende la asimilación del material.  Si esto ocurre repetidas veces, se puede extender considerablemente el tiempo dedicado al estudio, sin que se obtengan unos frutos que estén en proporción a la inversión efectuada.

A muchos adolescentes y adultos con TDAH les cuesta trabajo tomar una decisión sobre la carrera que van a estudiar.  Pueden elegir una para, al cabo de algún tiempo, cambiar de parecer e iniciar estudios en otra rama.  No es raro que no lleguen a terminar ninguna carrera y que su vida universitaria llegue a verse reducida a una serie de intentos fallidos.

Además, se les puede hacer difícil elaborar un programa para repartir su tiempo entre los estudios, el descanso y las diversiones, de manera que cumplan con todas sus obligaciones escolares al mismo tiempo que llevan una vida social en la que cultiven amistades y se distraigan.

No sólo esto, sino que pueden tener dificultad para estructurar un programa de estudios, de forma que atiendan adecuadamente todas sus obligaciones académicas:  estudiar las distintas materias, prepararse para exámenes, hacer proyectos, redactar monografías, etc.

El cumplimiento de horarios y plazos puede ser otra área problemática.  No todos los estudiantes que llegan tarde a las clases o faltan a las mismas sufren TDAH, pero un cierto número de los que lo hacen regularmente tienen este trastorno.  Prepararse con tiempo suficiente para un examen o cumplir con entregar un trabajo escrito en la fecha fijada, con la organización y planificación que se requiere para ello, pueden convertirse en metas relativamente inalcanzables.  No es raro por ello ver a estos estudiantes, desde Escuela Superior hasta el doctorado, solicitar con frecuencia concesiones especiales a sus profesores, como coger un examen en fecha posterior al día en que se dio o una prórroga para la entrega de un trabajo.  Lo mismo sucede con las gestiones administrativas relacionadas con los estudios, como matricularse en un curso, darse de baja o solicitar una beca, que a veces no se realizan a su debido tiempo.

El universal y famoso recurso de echar a otros, o a las circunstancias, la culpa de los propios problemas y fracasos no deja de darse en estos estudiantes.  En cualquier nivel de la vida académica puede oírse, por ejemplo, la alegación de que algunos de los profesores están prejuiciados en contra de los sufridos estudiantes.

Todas las dificultades y problemas que se asocian en general con el TDAH pueden darse en la vida estudiantil.  Los estudiantes con este desorden pueden reaccionar emocionalmente a sus dificultades escolares de forma inapropiada, frecuentemente con coraje (que en algunos casos puede degenerar en conducta agresiva) o con depresión.  Corren peligro igualmente de desarrollar un bajo concepto de sí mismos y de sus capacidades intelectuales.  Es obvio que ni el coraje, ni la depresión, ni la baja autoestima son compañía deseable, ni en los estudios ni en la generalidad de la vida.

Aunque los estudiantes que sufren de TDAH puede exhibir algunas de las características anteriores y verse en las situaciones que se han descrito, debe tenerse claro que nada de lo que hemos descrito son síntomas específicos del trastorno.  Muchas personas que no tienen este desorden pueden presentar también estos comportamientos, por lo que, en caso de duda, es imprescindible contar con una opinión profesional que establezca el diagnóstico correspondiente y que ofrezca la asistencia terapéutica necesaria para culminar con éxito y con un mínimo de problemas  la empresa académica que un día se fijaron unos estudiantes que se merecen toda la ayuda, comprensión y apoyo que se les puede brindar.


Publicado en El Nuevo Día el 25 de julio de 1998, como contribución del Consultorio Psicológico y Educativo.

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