UN METODO PARA LA
CONVIVENCIA A medida que ha ido avanzando el siglo XX y se
ha ido desarrollando el conocimiento de la conducta humana, han ido aumentando y
refinándose los recursos con que cuentan los psicólogos clínicos para manejar los casos
que se les consultan. A lo largo de las dos últimas décadas, han
aparecido una serie de programas terapéuticos concebidos y producidos para tratar una
disfunción o problema específico. Tales
programas tienen como autores a expertos en la materia y están en el mercado a la
disposición de los psicólogos y otros profesionales que deseen disponer de métodos
concretos y eficaces para tratar a quienes sirven. Hasta
ahora, se habían producido mayormente en lengua inglesa, pero ya empiezan a aparecer
productos creados en lengua española, que presentan la ventaja de no tener el
inconveniente de las inevitables diferencias culturales que caracterizan a los programas
que se han traducido del inglés. Ha llegado recientemente a mis manos uno de
estos programas que, desde que lo ojeé por primera vez, tuvo el efecto de impresionarme
por su excelencia. Se trata del ESCEPI (Enseñanza de soluciones cognitivas para evitar
problemas interpersonales), que presento a continuación para información de los
lectores. Como su nombre indica, este programa enseña a
relacionarse con los demás de una forma asertiva, sin molestar o perjudicar a nadie y
evitando los conflictos interpersonales. Los
niños aprenden un estilo de pensamiento que utilizarán para resolver los problemas en
sus relaciones con otras personas, al mismo tiempo que desarrollan una ética de respeto a
los derechos ajenos y unos valores sociales que posibilitan la convivencia. Este programa está especialmente indicado para
los niños que presentan una impulsividad marcada en sus actos, para los que sufren de trastorno de déficit de atención/hiperactividad ,
para los que tienden a reaccionar con violencia a los problemas y, en general, para
cualquiera que desee desarrollar la habilidad de relacionarse adecuadamente con los
demás. Se puede administrar este programa tanto
individualmente como en grupo. Un
profesional, que puede ser un psicólogo, un maestro, un orientador o un trabajador
social, se reúne periódicamente con los niños y va a través de los pasos que le va
indicando el manual. Los niños aprenden
nuevas destrezas de pensamiento y análisis de forma progresiva. El tutor pasa a presentar un nuevo paso cuando los
niños han asimilado adecuadamente la destreza anterior.
Como se trata de un método altamente estructurado, es imperativo atenerse
fielmente a lo que dispone el manual. En primer lugar, los niños aprenden a
identificar situaciones problemáticas en general, sea para ellos o para otros. Una vez dominada esta destreza, punto de partida
lógico, se pasa a aprender a describir cuándo se tiene un problema y a definir cuál es
el problema específico que alguien tiene. De
esta forma, se proporciona la base conceptual necesaria para analizar una situación de
una forma no subjetiva y aprendiendo a ponerse en el lugar de otros. El próximo paso consiste en que los niños
aprendan a generar una serie de alternativas para manejar un problema interpersonal. Adquieren así la noción de que un problema
admite ser enfrentado y tratado de distintas formas.
Una buena cantidad de personas disponen de una forma única para manejar sus
problemas, simplemente porque nunca aprendieron a pensar en términos de diferentes
alternativas. De ahí la importancia de
desarrollar un estilo de pensamiento que contemple la generación de distintas opciones. Ahora bien, cada acción posible va a tener
unas consecuencias, por lo que una parte importante del adiestramiento es lograr que los
participantes aprendan a establecer las consecuencias de cada una de sus posibles
acciones. De ahí se pasa a elegir una de
estas alternativas, teniendo en cuenta los posibles beneficios y perjuicios, tanto para
uno mismo como para los demás. El último
paso consiste en que los niños diseñen un plan de acción para llevar a la práctica la
alternativa elegida. Aprenden así a proceder
de forma controlada y organizada, sin improvisaciones y con un dominio razonable de la
situación. Como se puede apreciar, el ESCEPI enseña un método de
pensamiento escalonado, racional y asertivo para manejar los conflictos interpersonales,
que contrarresta la impulsividad y el emocionalismo con que no pocas personas actúan
desde la infancia. El aprendizaje efectivo de
tal método no sólo ayudará al niño en sus circunstancias actuales, sino a lo largo de
toda su vida. Proporcionar el beneficio de
disponer de una forma racional de pensamiento, que permita enfrentar inteligentemente y
con sensibilidad los conflictos con los demás, es una aportación significativa de los
padres no sólo a la vida de sus hijos, sino también a la comunidad, desde el momento en
que se facilita la convivencia entre las personas. |